
Con rapaz sigilo, se detiene
en las ramas del viejo castaño
un ave nocturna.
Su vuelo no estremece
tan sólo a las hojas.
Acostumbrado a las sombras,
el pájaro de la tristeza
posa sus quietos ojos
sobre los tuyos
y sientes que ha aprendido
tu nombre para siempre.
(precioso poema de Herme G. Donis)
2 comentarios:
De nuevo saldrá el sol, llegará la luz del día, el pájaro de la tristeza tendrá que levantar el vuelo y buscar refugio. Pero no, nunca olvidará tu nombre, solo que no dejarás que vuelva a mirarte a los ojos.
Un abrazo.
y no se espanta tan fácil, no...
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