viernes, 17 de octubre de 2014

Dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe

lunes, 6 de octubre de 2014

Exposición - Homenaje de Pintura de mis padres


Ayer se inauguro la exposición de Pintura de mis padres  Carmen Peña y Alejandro Cajal....el evento resulto precioso acompañado por la Coral de Bejar.... me sentí rodeada de un montón de amigos que nos demostraron muchísimo cariño, y mis padres  están felices por el acogimiento recibido, solamente estoy abatida  por mis olvidos imperdonables. No tengo solución.

Fotografías de Manolo Casadiego y Luis Felipe Comendador.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Antonio GutierrezTurrión



Es hermoso este texto que ha escrito Antonio....se lo dedico a todos aquellos que disfrutan del placer de tener nietos.


SARA DIBUJA Y ME HACE UN RETRATO

La niña dibuja, distraída, sobre una mesa amplia y silenciosa, y los trazos nacen espontáneos, como si de un parto descuidado se tratara. No sabe muy bien qué figura es la que conformará pero los trazos siguen dando forma a algo que busca intimidad y complacencia con la naturaleza. En los brazos de la niña, el concepto no existe lastrado por la lógica y el pensamiento, la cultura no ha embarrado aún la espontaneidad y la inocencia. Porque los trazos que salen de la mano de la niña salen también de un fondo luminoso y vago que se acerca a la materia común y deliciosa, al seno de la forma y los colores, a la línea perfecta y sin complejos, al centro de la nada y del misterio.
Los trazos del dibujo de la niña son la misma niña sin conciencia, la expresión inmediata de un mundo simple y cálido, el magma que se asoma hasta ese cráter con fondo blanco y limpio. Y el mundo se hace espuma blanda y trazo que se afirma en un baile absoluto de puntos y de curvas.
Cuando la niña dibuja, miro sus manos niñas y siento que son también las líneas una prolongación de ellas, en busca de la vida, del parto de la vida, de la configuración en trazos y en líneas asombradas que se ven descubriendo que el caos toma forma y se aparece ante ella. La vida es ahora líneas y figura, una figura tenue y esponjosa, con mirada de niña y asustada. El mundo, de repente, se ha disfrazado de algo, se ha acotado y ha aparecido ante la niña. Es la hora del misterio desvelado, de la aparición, del mundo renovado o concebido.
Porque la niña es anónima y virgen cuando pinta, pertenece a la suma de materia, a la pasión sin forma y a la masa, al alma primigenia y escondida del mundo de lo oculto. Con sus trazos de niña, se aparta de ese magma y viene a ser asombro de sí misma y del mundo que limita y acota entre sus trazos.
Cuando la niña termina la imagen, se mira en el dibujo, se mira en la figura de quien tiene enfrente y le ha servido tal vez de desahogo, y muestra en su sonrisa que ese mundo está en ella, que ella sabe también reproducir el mundo que hay afuera y que está también en ella. El mundo se ha hecho línea y se ha hecho trazo, y se ha empequeñecido y se ha hecho forma. Ya todo tiene límites y puede ser tomado por la niña, ya pertenece a ella y no a la nada.
Después vendrá el concepto y el asunto de los significados, la losa pesadísima del mundo y la cultura, el orden y los cánones, el fuego y el invento del mercado, la huida del placer y la inocencia…

Hoy la niña dibuja felizmente sobre un papel en blanco, inmaculado. El mundo se hace carne, se concreta en figura de hombre, que mira con asombro el milagro glorioso de la niña dibujándolo a él mismo, como eslabón del tiempo, como un asomo limpio al corredor del tiempo, en brazos amorosos de la niña
http://antoniogt1.blogspot.com.es/2014/09/sara-dibuja-y-me-hace-un-retrato.html

sábado, 6 de septiembre de 2014

José María Fonollosa




Cuando de algo me alejo más me acerco a ti, a quien aún no he hallado en mi camino.

( de J.M. Fonollosa. Ciudad del hombre: New York)

jueves, 10 de julio de 2014

EL HOMBRE



EL HOMBRE
I
Hay que pegarle al hombre
darle duro
con algo duro
ímprobo
tremendo
para que diga:

acepto
estoy conforme.
Es preciso correr hasta las llamas
y traerlas intactas
para quemarlo como a la paja
como a los colchones pestosos
como a la maleza.
Es necesario
imprescindible
acudir al acero
y sobornarlo
hasta que tenga forma de cadena
hasta que apriete
hasta que duela mucho.
Hay que conseguir piedras
muchas piedras
de variados tamaños
todas llenas de aristas
de puntas
de heridas
para moler al hombre
cuantas veces pretenda negarse
decir:
no,
¡quiero justicia!
Hay que inventarse armas
tratados
protocolos
destruir
sus casas
sus hijos
sus proyectos.
El hombre es peligroso
hay que cortarle
las uñas
desnudarlo
mermar su aire
su agua
su venida.
Desde que apareció sobre la tierra
caprichoso
incomprensible
tenaz
insoportable
negóse a decir:

estoy conforme
acepto.
II
Siempre ha estado poniéndose en pie
gritando
acalorándose
imprecando
y queriendo las cosas de la tierra.
No es posible dejarlo libre
hay que amputar
no sus piernas
ni sus brazos
sino su voluntad
su fe
su orgullo.
De qué ha valido decapitarlo
quemarlo
lapidarlo
siempre reaparece intacto
exacto
ceñudo
o tarareando.
¿No es posible crear algo más duro que la piedra
más fuerte que el acero
más estrecho que la tumba
más lejano que el exilio?
Si persiste en volver
inmediatamente después de la matanza
apenas ha sido derribado
después que lo cubrieron con el suelo
tan luego como lo hicieron trizas
es indispensable entonces
¡reunir toda la ciencia
y castigarlo!
¡Que no se vea más
en parte alguna
su huella...!
Hay que extinguirlo
como a los avestruces
tirarlo por la borda
como a los muertos imprudentes
pisarlo reiteradamente
como a las colillas peligrosas
esconderlo
como a los parientes idiotas
meterse en los extremos
III
¿De dónde habrá salido este ser
único
en el planeta
que puede
volverse loco
reír
creer en dioses
opinar
discutir
reclamar
durante siglos
discurrir
reunirse
y repetirse a cada instante?
Lo malo
anonadante
es que nadie ha conseguido
hacer que diga:

acepto
estoy de acuerdo.
Nada lo ha detenido:
ni los dioses
ni la muralla del sonido
ni los celestes hongos infernales
ni los viajes siderales
sin peso
ni los profetas
ni la constante muerte.
Va consiguiendo todo
poco a poco
pero todo cuanto ha querido
y hasta lo que ha soñado
o amenazado
¿Y si
después de haber inventado algo
más total que el silencio
más duro
que él mismo
reaparece?
¡Este es el gran peligro
supuesto que
si vuelve
como ha de volver
nunca conseguirá nadie
que diga:

acepto
estoy conforme... y buscar
desesperadamente
un antídoto contra el hombre