domingo, 27 de noviembre de 2016

Noche oscura del alma



 Fragmento 5 del poema  " Noche oscura del alma" de San Juan de la Cruz

 ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

sábado, 7 de mayo de 2016

Casa en Cantagallo

La tengo que vender con todo el dolor de mi corazón.

Chalet Chaboya




He vivido en muchas casas.....como si mi familia tuviera una rara herencia migratoria y un sino que continuar en toda su estirpe. Nunca me pesó esa circunstancia, al contrario, mis padres me enseñaron desde pequeña que el habitat se puede cambiar, que puedes vivir bajo el mismo techo unos años pero que el espacio no tiene que ser siempre igual, lo puedes construir tú  bajo una estructura arquitectónica, y puede ser tan cambiante como impere la necesidad, o tus ganas decorativas.
Este afan renovador de mis padres calo hondo en mi desde pequeñita y por eso tengo un recuerdo nitido desde cuando solamente tenia nueve años y creia pertenecer a una cuadrilla de pintores, empapeladores, restauradores y oficios varios constructivos que nos dieron cierta habilidad para tener un habitat    encantador y baratisimo al realizarlo con nuestras propias manos.
He tenido  también muchas mudanzas al ser una familia de poco reposo, y bastaba comprar un mueble nuevo para que mis padres le diesen una vuelta entera a los demás hasta encontrar la ubicación perfecta del recién llegado.
Cuento toda esta perorata para que comprendais mejor porqué mi mente esta condicionada cada vez que entro en un espacio  y enseguida se pone a trabajar para hacerlo mas bello y mas mío.

Compramos en mitad de la cornisa, en San Juan de Aznalfarche un caserón enorme en el ochenta y cuatro que estaba tan destrozado como está ahora en la actualidad.  «Chalet Chaboya», como rezaba en las escrituras, y que los niños y jovenes de la Bda. Guadalajara y el Monumento llamaban El Castillo, lugar de juegos y de reunión clandestina y aventurera por el miedo y respeto que producía al estar enclavada en un sitio estratégico, en mitad de la cornisa del Aljarafe. Tenía  un aspecto misterioso al modo de casa Psicosis de Hitchcock. Ellos... habían tomado el espacio como hogar pandillero y muchos sueños juveniles se hicieron realidad en este singular espacio.
Para mi fue todo un reto la adquisición de esta casa....me costó primero convencer a Gonzalo para comprarla, pero con la ayuda de mis padres logramos cambiar el pensamiento de compra ruinosa e imposible de restaurar, a  verla como la adquisición de un espacio a medio construir que podríamos ir arreglando poco a poco con nuestras habilidades.

Pacientemente, con mucho esfuerzo, (eramos un matrimonio joven y con un sueldo medio) reconstruimos, primero, la parte de abajo donde vivimos unos años hasta que tuvimos posibilidad economica de ir restaurando el resto.....nuestras manos encallecieron y aumentaron de tamaño al tiempo que mis espaldas se fortalecían y adelgazaba....mi ropa habitual era un mono de trabajo y nuestro descanso saborear unos caracoles picantes en el bar de Miguel al terminar la jornada (aderezados con todo el polvo acumulado en el pelo y en la cara). Era feliz.....porque cada día iba viendo una mejora en la casa, Gonzalo me ayudaba los fines de semana y mi hermano Carlos y Reyes también....llegó el tiempo en que ya habiamos desescombrado y hecho todas las regolas para meter la luz y contraté una cuadrilla de albañiles que dirigía personalmente( no habia presupuesto para otra cosa). Eran muy trabajadores pero a veces no comprendían las virguerias que pretendía hacer, pero terminamos siendo como una cuadrilla de gente que iba aprendiendo sobre la marcha a mejorar nuestro oficio.
Algunos niños de la barriada subían curiosos a ver que estaba pasando en El Castillo y otros se quedaban a echar una mano como Pedro, Sedas y Paco, el hijo de Evaristo «el materia», y de verdad, que nos echaron una buena mano.

Nuestro objetivo se cumplió y el dia de año viejo del 84, por fin, se terminó de pulir a las once de la mañana el suelo del salón.... hicimos varios viajes con muebles en una furgoneta que alquilamos en la barriada....terminamos de colocar las camas....nos duchamos y a las doce nos tomamos las uvas por primera vez en nuestra casa. Vinieron más años de uvas....hasta el 2002, año en que Gonzalo murió. La mantuvimos  como oficina unos años más, y en el 2006 la vendimos.

Esta casa supuso para mi familia un logro al esfuerzo y la constancia, primero, de todos los que participaron en su realización, despues, con la edad, llegó la valiosa ayuda de mis hijos y sus amigos ( a cambio de alguna fiesta.... que gozaron y gozamos. Mis padres ayudaron  y colaboraron en los muchos trabajos a realizar y también anduvieron subidos en los andamios pintando. Mi amiga Reyes se convirtió en la mayor colaboradora que se puede tener y en todo momento  fue participe de su evolución, tengo que agradecerles a sus padres, que soportaron a mis hijos muchas veces mientras trabajabamos, y a Antonio, su hermano, que hacia de niñero de mi hijo Gonzalo. No puedo tener más que palabras de agradecimiento a toda la barriada Guadalajara por el buen acogimiento que nos brindarón.
Hemos disfrutado mucho de esta casa y de la vida sencilla y entretenida de la barriada y sus gentes, amigos todos, de sus fiestas y su " Velá", donde perdurabamos hasta altas horas de la noche ya que el sonido de la música en nuestra casa, allí arriba en la cornisa, se hacia ensordecedor, de las charlas en el bar de Miguel y del juego de la rana en la esquina de Luque, donde corría ese fresquito tan especial que venia de las aguas del tunel  del tren de las minas de Cala.

Hace unos días subí con Roberto y Adolfo, mis hijas y nietos a visitarla, y tengo que decir que se me encogió el corazón por su deterioro y destrozo tan brutal, en tan solo cinco años, y me rebrinqué contra esta sociedad que permite esta barbarie, el destrozo por el destrozo sin utilidad alguna, contra el Ayuntamiento que me obligó durante años a conservar y mantener esta casa catalogada por Bellas Artes, y que no ha hecho nada por conservarla (es su obligación, o por lo menos, amonestar a su propietario actual con multas, ya que tienen una cedula urbanistica que lo exige, segun las ordenanzas municipales). Lo mismo que se me exigió durante 22 años a mi. Yo misma he ido a dar parte a la policia y tengo el testimonio de mucha gente de la barriada que lo ha hecho también, sin conseguir resultado alguno.
Sé que la bisnieta de los antiguos dueños esta intentando recuperar esta casa por la memoria de su bisabuelo Otto Engelhardt, personaje singular de Sevilla por sus multiples y valiosas aportaciones (buscar su nombre en la red, o "Villa Chaboya"y encontrareis multiples páginas que hablan de ello) y que fue asesinado en la guerra civil por las tropas franquistas, queriendo ubicar en ella, para su recuperación definitiva, la Plataforma para la Memoría Historica de San Juan de Aznalfarache.
Quiero demostrarle todo mi apoyo en este fin, y que cuente conmigo para todo lo que signifique la recuperación de este hermoso e historico lugar, dando testimonio del intenso esfuerzo por embellecerla, respetando sus paredes, y sacando a la luz sus fachadas ocultas,  la firma de su abuelo Otto en las cerchas, como testimonio de su construcción, y mis ventidos años respetando este maravilloso espacio.

 enlaces para Otto Engelhardt :
https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Engelhardt
 https://sevillanosilustres.wikispaces.com/Otto+Engelhardt
El Pais
https://youtu.be/THHx6eoyDKS

Os iré mostrando paulatinamente más información de Chalet Chaboya, o Villa Chaboya si la identificáis mejor así. Como muestra, os pongo una foto del antes ( cuando la compré en el 84 ) y uno de los arreglos posteriores. Hubo muchos más.....ah!....y nunca tire la escalera, como dice uno de los bisnietos de Otto en una declaración en el Pais, la casa me la encontre como está en la foto de abajo. El arco de yeseria ya no existía y lo demuestra el hollín de las hogueras que se hicierón posteriormente en la vivienda.





lunes, 21 de diciembre de 2015

Así


Os dejo un poema de Antonio G. Turrión que me encanta.
ASÍ

Con la terca impaciencia de las olas,
como un libro final, sin fe de erratas,
como un árbol ardiendo entre sus ramas,
como un reloj de arena que se esparce
por todos los caminos de mi cuerpo.
Como el primer rumor de la mañana
que limpia la codicia de la noche,
como un sueño infinito y deseable…

Me habitas, me desvives, me condenas.