domingo, 14 de diciembre de 2014

Ana Villalobos Carballo

 
 
Es un trocito del poema "Exilios" de Ana Villalobos Carballo, poeta y compañera de la asociación  literaria Itimad que me gusta mucho...espero que me disculpe que lo haya seccionado pero ya sabéis que utilizo parte  de los poemas de los demás para adaptarlos a mi sentimiento.
 
Renacer siempre tuvo un precio,
pero cada lágrima es un Sur mirando hacia el Norte,
un vuelo de gaviotas surcándome de sueños,
un resplandor, en la estación de las miradas,
que sólo existe más allá de la bruma y de las sombras
 
 
Quiero sangrar la soledad de los relojes sin péndulo, exiliarme de la escarcha antigua de las flores, arrancarme las cruces del dolor cuando se humedece el aire con el sonido de tus besos.
Me exilio de ti, para regresar a la raíz de mis orígenes y vivirme con la sencillez de una caricia.
Exiliada camino los inviernos  del olvido
                        porque no hay un recuerdo que me salve de la herida.
 

sábado, 6 de diciembre de 2014

La Poesía



La poesía:

                 esa bagatela
que no cotiza en Bolsa ni se guia
por la Ley del Mercado.

                                          Se diría
que es peso muerto.
                                    Y sin embargo vuela.

(Poema de Antonio del Camino dedicado a Julia Álvarez y Paco Castaño, en la razón del vuelo)

lunes, 1 de diciembre de 2014

tarde a solas



Vacía la casa donde tantas veces
las palabras incendiaron los rincones.
La noche se anticipa
en el piano, mudo
que nadie toca.

Voy a solas desde un recuerdo a otro
abriendo las ventanas
para que tu nombre pueble
la mísera quietud de esta tarde a solas.
Ya nadie inmoviliza las horas largas y cerradas
a toda dicha mía.

Y tu recuerdo es otra cosa
grande y quieta
por donde yo tropiezo sola.
Y mis latidos forman una hilera de pisadas
que van desde tu puerta hacia el olvido.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Alguna vez hablaremos glíglico?



Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
Julio Cortázar, Rayuela, capítulo 68


viernes, 21 de noviembre de 2014

Una carta de amor







Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

sábado, 25 de octubre de 2014

Jose Maria Fonollosa


Leroy Street

Dirígete al Oeste, hasta que el Este
sea el Oeste también, fin y principio

Y entonces ve hacia el Norte, hasta que el Sur
sea el Norte también, fin y principio.

En su confluencia exacta tal vez halles
qué significa el fin y qué el principio.

Pero es mejor que apures tu cerveza
sentado en una mesa con amigos.

Y que otros se alucinen y extravíen
persiguiendo ese fin o ese principio.
* * *
De ciudad del Hombre: New York