sábado, 12 de octubre de 2013

Mi infancia



Ayer, recordando con mis padres pasajes de mi infancia...disfrutamos.... nos reímos un montón recordando anécdotas, y la verdad tengo que reconocer que tuve una infancia muy feliz....vivíamos en las afueras  de Salamanca en un caserón de dos plantas que mi abuelo construyo cerca de la Campsa y de la Metalúrgica  donde trabajaba,  la primera, la ocupábamos nosotros, y la superior mis  primos, con mis tíos, y abuelo...vivíamos aislados pero en nuestras vidas no existía el aburrimiento,los únicos vecinos que  teníamos eran los Gómez Planche ( fundadores del museo Histórico de la Automoción de Salamanca) imaginaros!...aquellos nueve niños (el resto de mis hermanos y primos nacieron después) campeando a sus anchas por las piedras de derribo y llenos de mierda por los montones de hollín.... detritus de la fundición (nos parecían montañas altísimas )....había  una zona verde sin vallar con  frutales  y escondíamos tesoros que, después, pasados unos meses, teníamos que buscar ...también teníamos un corral con gallinas....y en años buenos, un cerdo que engordábamos para hacer matanza y que cuidábamos nosotros mismos....era divertido dar de comer a las gallinas....cuando llegaba el verano entrar en el jardín de ellos, los Planche, era sumergirse en un mundo de aventura inimaginable...el jardín era muy grande...a la izquierda se encontraba una alberca de riego para  el huerto, donde, a veces, nos bañábamos.... menos, de las que hubiéramos deseado ....un gran árbol de lilas (mi flor preferida desde entonces) flanqueaba y aromatizaba el frente de la casa de estilo  francés, pintada en blanco con un remate azulón (los abuelos Planche eran de allí).

El jardín tenía una valla trasera que daba a las vías del tren donde las antiguas maquinas de vapor repostaban agua y donde reculaban los trenes para enganchar otra maquina y cambiar de dirección...nos gustaba asomarnos allí, y cuando el tren que teníamos debajo soltaba su vapor con un estruendo horrible salíamos corriendo imaginando que era un dragón enfurecido.
En ocasiones queriamos jugar con una casa de muñecas que guardaban en la nave del jardín y, en realidad, era la disculpa para cruzar   el portón de la enorme nave que guardaba tesoros, donde Demetrio ( padre), un apasionado de la mecánica, ya empezaba a guardar antiguos coches que posteriormente debieron constituir parte de lo que hoy es el museo, aquello nos impactaba de tal manera que mis hermanos y primo son una especie de mecánicos frustrados (toda la vida los he visto con grasa de moto o coche en sus manos) ...a mi me impresionaba más la casa de muñecas...con sus mesitas y sillas, lamparas,camitas  y visillos menudos...creo que desde entonces me gusto la decoración.

Los inviernos eran fríos, muy fríos sin calefacción, hacíamos los deberes al ritmo de la canción del Cola-Cao en una mesa camilla con su brasero de cisco mientras mi madre cosía...siempre cosiendo...nos confeccionaba toda la ropa y nos tejía los calcetines de lana en invierno y de perlé en verano...era hiperactiva y trabajadora...y lo sigue siendo, creo que  por mucha capacidad que tengamos para trabajar jamas superaremos el esfuerzo que hacían nuestros padres, a veces, la acompañaba a recoger la ropa y recuerdo traer una camiseta de mis hermanos de una manga congelada como si fuera una bandera....rompíamos los chupiteles de hielo del grifo de la cocina, por la mañana, y por la noche, mis padres, nos calentaban la cama poniendo una toalla entra las sabanas donde colocaban  el brasero  un ratito, para calentarnos el hueco antes de dormir, pero todo no era dureza.... recuerdo con cariño cómo el cocodrilo borracho (marioneta que confecciono mi madre) se despedía todas las noches de nosotros desde el quicio de la puerta, mi padre, daba una calada al cigarrito y desde los agujeros que le hicieron salia el humo por la nariz...nos encantaba, y nos dormíamos felices sin sentir frio....lo peor era la hora del baño....lo caldeaban antes y después, mi madre, nos daba friegas con alcohol de romero para protegernos el pecho al mismo tiempo que rezaba el "Jesusito de mi vida...eres niño como yo".....y  el vicks vaporub cuando nos resfriábamos (poquísimo a pesar del frio)...eramos niños fuertes y acostumbrados a la dureza del invierno...eso si, no nos librábamos de unos buenos sabañones y las orejas rajadas....jo, cómo dolían!.
Mi madre nos daba por la noche cuando eramos pequeños una papilla de maizena calentita sentándonos en la tabla de la pila de lavar de la cocina...los tres con la boca abierta...nos metía la cuchara......."una para Mayca...otra para Alejandro....y otra para Carlos"... batía el récord diario en rapidez para cenar y después nos premiaba lo buenos que habíamos sido formando una especie de espectáculo circense dando vueltas al cesto de la fruta rápidamente sin caer siquiera una..........ale hóp.......ale hóp....y le aplaudíamos asombrados mientras un ratoncito casi blanco asomaba su naricilla todas las noches por un agujero para recoger sus miguitas.....cuando recuerdo todo esto que os cuento se asoma una sonrisilla en mi cara de felicidad....y por eso..... intento, a mis nietos, hacerle las mismas tonterías y potenciarles que descubran todos los detalles, en lo más mínimo, para cultivar su observación y memoria y el día de mañana puedan sacarle el mismo jugo que le saco a mis recuerdos.

5 comentarios:

Tramos Romero dijo...

Realmente es para recordar y no te digo para leer, que me hicistes ver tu infancia y vivir retazos contigo, y muchos que me recuerdan a la mía propia, MAGNIFICO¡¡¡


Besos muchos ♥♥♥

Elena Martinez Peña dijo...

Esos eran mis padres , si, padres de seis hijos , que se dice pronto, yo soy la quinta, de la remesa de los tres peques, la del medio , oséa sobrevive como puedas, Nunca entenderé como unos padres con tal familia sacaban el tiempo de debajo de las piedras, para enseñarnos tantiiiisimas cosas y mostrarnos tantiiiiisimas experiencias, pj: recuerdo especialmente, cuando una monja entraba en clase , yo me ponía contenta aquello suponía , que mis padres y hermanos venían a secuestrarme, del tormento del colegio para ir a inspeccionar pueblos e iglesias de excursión, ¿os imagináis un cuatro -ele Renault con 6 hijos sumándole padre y madre, con biberones y pañales, cesta de mimbre con chorizo y bota de vino y mantita ? en fin si Mayca hermana mayor , yo no me puedo explicar como lo hacían y ente tantos hermanos , como hemos podido tener esa educación tan estupenda, ¿quizás porque gracias a Dios no había tanta tele, ni movil, ni tablet etc, "viviamos aprendiendo y aprendiendo hemos vivido" y los padres eran Padres los únicos de trasmitirnos todo de forma experimental. Preciosa entrada hermana para el recuerdo, me la quedo.y a mis padres mil gracias por por la inmensa cuesta arriba de esfuerzo constante de educación y a mis hermanos mayores que su ratito también les costó. Besos

mojadopapel dijo...

Hermana... el privilegio no es recordarlo sino haberlo vivido.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Cuánto amor hay en este escrito, Mayca. Entro en él de puntillas, para no estropearlo. Besos.

mojadopapel dijo...

Agradezco mucho tus palabras Pedro...y Tramos... bienvenido!