domingo, 29 de noviembre de 2009

Maram Al Masri


El rumor de las almas no llega al oído del guardia del fuego
Rompe en el cristal que nos separa, encarcelándonos en lo invisible

La queja de las palomas no llega hasta las grutas
Sino se esfuma en el mutismo del espacio.

No hay color para el sufrimiento
No hay color para la esperanza
El cielo absorbe los rezos como un útero
como un teléfono público en un barrio ruidoso

La voz gime
se balancea sobre una frágil cuerda
no lo oyen ni los santos ni los ángeles ni los perros
adormecidos en el umbral de los establos
que protegen a los lobos de la carne de los corderos

El mediodía arde
y la aurora duele como una pared áspera, como
el pastor de las cumbres perdidas en la altitud

Ninguna esperanza
que las nubes ligeras se conviertan en el curso del viento

7 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Ay, qué poema más poco esperanzador! Espero que no sea un reflejo de tu sentir.
Besitos nocturnos.

SILVIA dijo...

LLevo un rato largo pensando en qué escribirte... y no me salen las palabras.
Te diré pues, que sencillamente me encantó tu entrada. Tus versos me llaman a leerlos una y otra vez.
Esta vez, me quedé enganchada a tus palabras.
Bello, Mojadopapel.
Mil besitos!!!

mojadopapel dijo...

Maram Al Masri, me enamora con su gran sensibilidad y a veces dureza en sus palabras, me conmociona Silvia como a ti, eso es precisamente lo que buscaba, que nos sirva de revulsivo precisamente contra la "desesperanza", no es mi estado, este, Isabel... aunque algunas veces la haya padecido...va dedicado a alguien que si la siente, e intento cambiar su actitud.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

hace tiempo que enterré toda esperanza.

mojadopapel dijo...

A pesar de todo,Pedro, no creo que seas un desesperanzado, no te veo así.

Anónimo dijo...

Buenos días, mojado papel:

- Con tu permiso dedico hoy mi comentario, para los desesperanzados y desconfiados, que siempre esperan acuses de recibo-

- Siempre hay esperanza.

¿No ves en el cielo,
las nubes blancas,
y las aves volando,
desorientadas?.
Están anunciando tormenta,
que viene cargada de agua.

Refúgiate en tu casa,
o no te dará tiempo,
de proteger los cristales.
Cierra las ventanas.

El pastor,
ya viene con el rebaño,
camino de la majada.

Está empezando a llover.
El aire, bien lo anunciaba.

Saludos. Gelu

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Muy apocalíptico, me ha encantado. Por supuesto que puedes poner mi poema aquí, es un placer para mí.
Un saludo