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miércoles, 20 de enero de 2010

Dolor

Ayer me operé de un pie, tengo que estar dos semanas con el pie en alto lo máximo posible, puedo ir al baño con muletas, hacer cambios de vendaje cada dos días apoyando solo el talón con un tacón ortopédico horroroso y el pie hinchado como una bota dandome punzadas....o sea que estoy postrada y dolorida y no puedo hacer otra cosa que estar así, impotente ante mi dolor, ayer dolió poco, la verdad, quizás porque el efecto de la anestesia me tuvo como si hubierta tomado copas, esta tarde de pronto empezó el dolor a apretar yendo a más...el dolor es egoista no deja pensar, no deja sentir nada excepto él... es insistente como un tonto enamorado y no te deja en paz.

Dice el refran "mal de muchos consuelo de tontos", y siendo incapaz de contener el dolor con ibuprofenos, paracetamoles y nolotiles navego con el y me solidarizo con otros muchos que están pasando dolor en Haití.... y sin analgésicos...a puro pelo, y muevo los deditos de mi pie pensando en ellos (en Haití), y los pocos recursos que tienen, me siento privilegiada y dolorida... sigo moviendo los dedos del pie con un sentimiento egoista, una rapida recuperación que no sé si tendré. Paciencia.

viernes, 23 de mayo de 2008

Aferrarse a la vida

lo peor de todo no es la muerte, la vida te da recursos para superar las ausencias, lo peor es la muerte en vida de una persona querida, sentir como el sufrimiento va haciendo mella en el carácter, como se va perdiendo la alegría y las ganas de vivir, como va desapareciendo la chispa en los ojos hasta que no queda rastro de la persona que eras, escuchar al ser querido decir " no quiero estar enganchado a los tubos que aportan más vida deteriorada, y no quiero sentir más dolor, donde está El botón del Off para apagarme?". Aun así, es increíble la capacidad del ser humano para soportar y para crearse una venda en los ojos ante la más mínima mejoría que aporte estimulo para seguir aferrado a la vida como la hiedra seca en el árbol, que aun muerta, no hay quien la arranque de el.
Solo un cuerpo enfermo, dolido y sin esperanza es capaz de abrir los brazos a una muerte consoladora, regazo materno donde claudica la existencia en búsqueda de paz y ausencia de dolor, el descanso total.