La Playa al caer la tarde tiene esa hora bruja, en la que se aprecia la soledad, perderse en el horizonte del mar iniciando un camino de aventura no vivida jamas, es soñar mullidos romances en la arena, escuchar en el silencio, solo el romper de las olas y entregarse por completo a la relajación, tumbarse después mirando hacia el cielo contando el nacimiento de cada estrella y sentir el momento con intensidad para guardarlo en el recuerdo y que te permita recrearte una y otra vez con el, cuando volvamos a nuestra rutina diara, ejerciendo ese efecto laudánico que nos ayude a combatir toda la tensión que acumulamos.
Comienza a caer la noche
cada vez más cerca
cerca del ocasorecogiendo coquinas
piedras y huella

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