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sábado, 15 de marzo de 2008

Olor a Azahar










Volver a Sevilla en esta época , de Marzo a Abril es oler Sevilla, los naranjos florecidos inundan las aceras de pétalos de azahar, es un olor intenso que invade los sentidos, es un recuerdo asociado a mi época universitaria, a esa ventana abierta a los primeros calores, la mesa llena de folios en blanco que iban llenándose de apuntes en un intento de memorizar lo no aprendido en su justo tiempo, el flexo intentando crear un ambiente de concentración cuando la imaginación volaba en pos de ese chico que vivía dos calles más abajo, escuchando en el transistor a Joan Báez, Santana, Bob Dylan, Eric Clapton, Aretha Franklin, Ottis Reading, en fin toda la música que escuchábamos en aquel entonces, buena música, música que recuerdo con nostalgia y que estaba tan unida al estudio como a los guateques, desear que pasaran los días lo más rápido posible con un ansia atroz en pos del fin de semana con ensoñaciones asaltando continuamente la concentración imaginando estar en los brazos de mi chico y memorizar al mismo tiempo la puñetera Historia Contemporánea, o el Barroco.
Ya no vivo en Sevilla pero cada vez que regreso a ella en este época me asaltan los mismos recuerdos , que van tan unidos al olor de azahar, que han hecho un cuerpo del deseo, deseo de juventud, deseo de primavera, deseo de desear todo aquello que ahora me falta, deseo de volver a amar.

martes, 26 de febrero de 2008

Cumplir años

Ir sumando años y comer etapas rápidamente es algo intrínseco en nuestra etapa juvenil.

Que lentas pasaban las horas esperando el guateque del fin de semana, donde podías escuchar música, fumar libremente sin la mirada de papa, y rozarte tímidamente con el chico que te gustaba al ritmo de un "Hey Jude" interminable mientras temblaba todo el cuerpo descubriendo las primeras sensaciones de excitación mezcladas con perfume de Atkinsons y
Royale Ambre.

Que mundo por hacer teníamos delante de nosotros, tan lleno de reivindicaciones y pancartas con ideas de arreglamundos y canciones protesta, buscando posicionarnos estratégicamente para ocupar un liderazgo en la pandilla o simplemente para cruzar miradas con el chico que nos quitaba el sueño, con la incertidumbre del futuro a nuestras espaldas e intentando disimular los complejos y los miedos.

Ha pasado el tiempo, llegamos a la madurez ejerciendo un largo aprendizaje, llevamos a cuestas una gran mochila de aciertos y desaciertos, de penas y alegrias, de cesiones y aceptaciones y en mi caso de perdidas de personas queridas.

Creo que ya nos va llegando la hora de empezar a exigir, si, a exigir después de todo lo pasado, a plantear o plantearme que es lo que quiero hacer en realidad, a decidir con quien quiero o no quiero estar, el derecho a la individualidad, a disfrutar a tope de todas las pequeñas cosas que me ofrece la vida, rodearme de momentos especiales que no tengan que ver con grandes lujos pero si con todo lo entrañable que me ofrezca una conversación distendida donde entre la nostalgia, los planes de futuro sin utopías, la risa facil y sobre todo la amistad, eso si, aderezada con una copa de buen vino y algo para picar, ah! y que no falte una vela encendida, me encanta las sombras que proyecta en nuestras caras y el brillo que da a nuestros ojos, creo que a estas alturas me lo merezco, nos lo merecemos.