lunes, 9 de febrero de 2026

Mi hermana Elena

  

 

Mi hermana Elena

        Elena de pequeña era una niña muy inquieta y trasta, siempre hacia amigos con facilidad sin importarle el sexo, muy deportista, siempre estaba en la calle jugando al escondite, al teje, al futbol, al voleibol en aquellos tiempos en los que la tele no era lo principal, sino  relacionarse, comunicarse con los demás. Quizás, de ahí, le viene esa facilidad innata que tanto envidio de poder hablar en público, coger el micrófono esté donde esté, y expresar con tanta claridad su pensamiento con orden y fundamento.

        Siempre fue muy reivindicativa, abogada de pobres, y gran luchadora de causas perdidas, en el trabajo, mas de una vez, ha tenido problemas a causa de ello, y a veces, creo que no le han renovado contrato por ser un grano molesto. Siempre ha sido muy inocente y le cuesta trabajo ver la maldad en los demás, por eso, no siempre se ha sabido proteger adecuadamente y ha estado expuesta a recibir daño, aunque creo que nunca le ha dado excesiva importancia a esto, y prefiere seguir confiando en los demás. Así, es más feliz y creo que tiene razón, no se puede vivir amargada por cosas sin importancia.

        A su lado he aprendido a ser mas consciente de lo que es esencial en la vida, Elena ya no puede caminar, pero estar a su lado es un continuo aprendizaje de la dirección que uno debe tomar en la vida y como andar por ella, y aunque no pueda moverse, sigue siendo la eterna luchadora que siempre fue, incansable y reivindicativa. Ahora ya no trabaja, desde hace dos años y medio, pero aprovecha cualquier acto, cualquier ponencia, cualquier manifestación, para exponer la necesidad y la ayuda tan tremenda que necesita la enfermedad ELA en cada uno de sus estadios, y todas las enfermedades que afectan al movimiento y la independencia. Y como ella dice…” yo lo hago para plantar una semilla y que nazca un árbol con muchas ramificaciones, y cuantos más frutos haya , pues mejor, cuantos más seamos reivindicando, más fuerza haremos”.

 La admiro, y tengo que expresarlo aquí porque si no lo hago reviento. Ella me provoca una inyección de vida con sus palabras y me da un animo increíble, se me quitan todas las tonterías de la cabeza, y le doy cada vez más valor a la salud, la familia, a los nuestros, a la amistad, a la naturaleza, y en definitiva a la vida.


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